El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado preocupación sobre cómo podría afectar la economía global. El estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula buena parte del petróleo y el gas del mundo, ha sido bloqueado por Irán, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles subidas en los precios.
Gonzalo Bernardos, economista, explica que "el peor de los escenarios posibles ocurrió en 2022 cuando hubo tres fuentes muy importantes de consumo por parte de las familias que sus precios fueron alterados: el gas natural, la gasolina, y lo que más daño hizo y sigue haciendo, la cesta de la compra".
Sin embargo, puntualiza que el conflicto actual probablemente no afectará a los alimentos, ya que ningún país del Golfo Pérsico es un gran administrador de alimentos: "El problema lo tenemos en el petróleo y en el gas natural".
En cuanto al petróleo, Bernardos recuerda que "antes de que sucediera el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, había exceso de oferta" y el barril Brent incluso llegó a estar por debajo de 60 dólares. Sin embargo, advierte que la situación podría complicarse dependiendo de "dos temas: Uno, la longitud de la guerra entre Israel y EEUU contra Irán; y en segundo lugar, si se destruyen instalaciones petrolíferas, ya sean yacimientos, refinerías o similar".
Si se diera ese escenario, "será, indiscutiblemente, una repercusión que puede ser casi tan importante como la que ocurrió en 2022", afirma el economista. Pero lo más vulnerable no es el petróleo, sino el gas natural: "Europa, prácticamente, se ha quedado sin reservas porque está pasando un invierno bastante duro. Tiene que volver a comprar masivamente y, por eso, el gas natural en Europa ha subido un 45% mientras que el petróleo solo lo ha hecho un 9%".
Para ilustrar posibles consecuencias, Bernardos recuerda situaciones históricas: "El ejemplo de la guerra Irak - Kuwait, en ese momento nos afectó porque hubo un incremento de la inflación, que implicó tipos de interés más elevados y que entráramos en recesión".
A pesar de la tensión, se muestra prudente: "No creo que llegue a nada de todo esto, entre otras cosas porque Trump no es nada fiable, y de lo que dice a lo que hace hay una diferencia".
Sobre la política estadounidense, comenta que "el partido demócrata le va a suponer una posición cada vez más creciente, especialmente porque hay elecciones en noviembre. Antes sabíamos las reglas del parchís, ahora con Trump no sabemos si jugamos a la oca o a qué".