João Félix renace en Arabia Saudí y ya mira al Mundial
A menos de dos meses para el inicio del Mundial 2026, João Félix sigue deslumbrando al mundo del fútbol en la liga de Arabia Saudí con el Al-Nassr.
Los números de la presente temporada del portugués de 26 años son unos datos nunca antes vistos en su carrera. Félix lleva 22 goles y 16 asistencias en 40 encuentros de la Saudi Pro League, estadísticas muy alejadas de las de los últimos años en su paso por España, Inglaterra e Italia.
Hay que remontarse a su etapa en Benfica, su equipo de formación, para encontrar unos datos similares a los que está consiguiendo el luso esta temporada. En la campaña 18-19, Félix registró 20 goles y 11 asistencias en 43 encuentros antes de su fichaje por el Atlético de Madrid en el siguiente año. rocore.sbs
El 'Menino de Ouro' ha encadenado unos años de irregularidad que han hecho pensar que es una de esas estrellas que nunca llega a brillar del todo, sino que solo presenta destellos. Sin embargo, con el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá en la esquina, el luso está demostrando que puede ser una pieza clave para Roberto Martínez en la selección portuguesa y cómo sus botas aún gozan de mucho fútbol.
Jorge Jesús dio con la tecla
En su mejor nivel futbolístico, su experimentado entrenador Jorge Jesús no ha tardado en reconocer el esfuerzo del futbolista: “Joao Félix está registrando cifras históricas, inéditas en su carrera. Este rendimiento es fruto de un extraordinario trabajo individual, combinado con una gran cohesión colectiva dentro del equipo”, expuso el técnico portugués.
Con Diego Pablo Simeone en el Atlético, Félix se quejó de que su rendimiento en el campo no era el mejor debido a su posicionamiento en él, pero la afición quiso verlo como una excusa del portugués. Sin embargo, Félix agradeció a su actual entrenador situarlo como mediapunta en el Al-Nassr: “Hacía mucho tiempo que un entrenador no me colocaba en mi sitio. Me ha devuelto a la posición en la que empecé y donde me siento más cómodo”, confesó el delantero.
João Félix, a un paso del Mundial
Roberto Martínez sigue de cerca a Félix, que puede ser un gran aliado para Portugal en el Mundial de 2026. “Está disfrutando mucho. Ha llegado a un club donde toda la atención está puesta en él y debe ser el ‘playmaker’. Es un jugador que asiste a los delanteros, que imprime un ritmo alto a su equipo, y creo que está pasándoselo muy bien”, explicó el entrenador español.
El final de temporada es clave para Félix, pero parece ser que será una pieza importante en el esquema de 'Robert', que ya prepara un billete con destino a América para el luso.
Orlegi ultima la venta de Atlas al dueño de Duro Felguera: esta es la operación de la que se habla en México
El Grupo Orlegi, propietario del Sporting de Gijón, tiene un principio de acuerdo para la venta del Atlas al empresario mexicano José Miguel Bejos, en una operación que todavía no está cerrada y que queda pendiente de los trámites formales en el fútbol mexicano. Las negociaciones han avanzado en los últimos días hasta fijar las bases del entendimiento entre las partes, aunque el acuerdo no está completamente rubricado, pero sí en estado muy avanzado. Como es preceptivo, la operación deberá ser autorizada por la Liga MX, que somete a la aprobación de su asamblea de dueños cualquier cambio en la propiedad de sus clubes. La reunión prevista para mañana se presenta como una fecha relevante dentro del proceso, ya que la venta podría someterse a consideración de ese órgano.
El perfil del comprador sitúa el foco también en Asturias. José Miguel Bejos es el presidente del Grupo Prodi y Mota-Engil México, sociedades que han tomado el control de Duro Felguera, compañía con sede en Gijón que desarrolla actividad en el ámbito de la energía y la industria.
Mbappé y Vinícius, un problema sin solución
Son dos de los mejores delanteros del mundo, pero necesitan que el equipo juegue para ellos. El problema surge cuando los dos coinciden en una misma delantera, un debate de compatibilidad que nació en el Real Madrid mucho antes de la llegada del francés. El tiempo confirma que la discusión tenía base, porque sigue igual de vigente que hace dos temporadas.
Vinícius le ha ganado la mano a Mbappé para ocupar el perfil izquierdo del ataque madridista. El francés se ve obligado a irse al medio, aunque huye de ser el delantero centro porque sus condiciones no se adaptan a la posición. Su juego aéreo es débil y huye de trabajar para nadie salvo para sí mismo. Abrir espacios a un compañero no entra en su ideario ofensivo.
No conectan
El brasileño ve recortado muchas veces su campo de acción invadido por el francés. Le gusta desafiar a sus marcadores y cuando los supera dispara o busca un socio. Mbappé no resalta en esa labor reservada al delantero centro de esperar el pase para el remate. El galo es de fabricarse también la jugada y finalizarla casi siempre sin buscar el socio que la finiquite. El dato lo confirma: Vinícius le ha dado seis asistencias de gol por ninguna del francés.
Son como el agua y el aceite. No mezclan por mucho que escenifiquen una buena relación fuera de los terrenos de juego. Y seguro que sí, que se llevan bien hasta que uno de ellos recibe el balón. A partir de ahí, ninguno tiene amigos ni intención de tenerlos. Su fútbol es así y no parecen dispuestos a cambiarlo. Han nacido con ese instinto que los lleva a jugársela una y otra vez sin reparar en que ese individualismo perjudica a la efectividad ofensiva del colectivo.
No defienden
El Madrid tiene un problema con ellos. Los entrenadores siempre dicen eso de “bendito problema”, pero cuando el balón lo maneja el rival, ese problema se convierte en amenaza. Ambos han crecido desconectados de la disciplina defensiva. No están moldeados para perseguir a su par, para meter el pie, para concentrarse en contener al contrario, ese es un trabajo reservado a sus compañeros.
El Madrid tiene y seguirá teniendo un problema salvo que llegue un entrenador al que escuchen. Un técnico que les convenza de que juntos son más fuertes y que diseñe un plan que compatibilice sus mejores características. Otra cosa es que quieran. Que acepten perder protagonismo en beneficio del equipo y, en ocasiones de su compañero. Hasta ahora se demuestra que juntos no funcionan, que los resultados no acompañan pese a ser dos de los mejores delanteros del mundo.
