El Badajoz sube en el césped, pero sus dueños (los Oliver) le 'robaron' el ascenso
Badajoz es una ciudad gafada a nivel deportivo. El histórico CD Badajoz se quedó a un gol de disputar el play-off de ascenso a Primera en 1996, desapareció en 2012 y fue refundado ese mismo año. El Círculo Badajoz ganó la fase regular de la antigua LEB Oro en 1999 y perdió el ascenso en cuartos (desde 2008 el primero asciende directamente) y el Balonmano Badajoz disputó la División de Honor Plata en el curso 2011-12 y desapareció. esporist.com
De todos los males deportivos que ha sufrido esta ciudad fronteriza con Portugal, se está llevando la palma el fútbol. El refundado CD Badajoz empezaba a estar económicamente moribundo en 2019 en Primera RFEF, tras caer en cuartos contra la UD Logroñés en las eliminatorias por el ascenso a la antigua Segunda A (0-1 en la capital pacense y 3-3 en tierras riojanas).
Ese verano apareció un supuesto 'Rey Midas', el empresario sevillano Joaquín Parra, quien se hizo con el 99,75% de las acciones a través de su empresa FEVERSTONE. Inyectó millones de euros en el club, rehabilitó un Nuevo Vivero que parecía de todo menos un estadio, se coló en los octavos de final de la Copa del Rey 2019-20 tras noquear a la UD Las Palmas y al Eibar.
Y peleó por el ascenso hasta una noche muy triste en el Nuevo Vivero, con un 0-1 ante el Amorebieta que supuso el principio del fin. Parra fue detenido y este lunes empezará en Málaga un juicio por presunto impago del IVA en sus gasolineras, mover el dinero entre sociedades (incluido el club) y crear facturas falsas. Le piden 15 años de cárcel y 45 millones de euros de multa.
Y, como todo puede ir peor, en enero de 2022 desembarcó en el club la empresa Lanuspe, con una de las familias más nefastas de la historia del fútbol a los mandos. Los Oliver, tristemente conocidos en el Xerez Deportivo, el Córdoba, en el Betis y en el Extremadura, convirtieron el club en una especie de camarote de los Hermanos Marx, aunque sustituyendo la genialidad de los neoyorquinos por cutrez e incompetencia.
Cuando llegaron, el CD Badajoz estaba en Primera RFEF y este domingo en Tercera RFEF la necedad de los propietarios impidió que el equipo recuperase una de las categorías perdidas. Luis Oliver, el hijo del dueño, fue director deportivo a su llegada, se puso como entrenador y en octubre de 2024 espetó unas palabras lamentables: "Al que vaya contra el club, contra mis jugadores, contra mí, contra mi afición o contra lo que sea lo reviento y, si puedo, lo mato".
Lo de esta temporada supera todos los registros. Fiel al estilo de sus dueños, el club no satisfizo una importante cantidad por los derechos de formación del argentino Santiago Muller y la FIFA le prohibió hacer fichajes e inscribir jugadores. El caso es que el equipo no pudo disputar la primera jornada ante el Azuaga, la RFEF le dio el partido por perdido (0-3) y lo sancionó con tres puntos.
Luis Oliver y sus acólitos incluso amenazaron a la FIFA. De hecho, el año pasado llegó a presidir el club 'Colate' Vallejo-Nágera. Pues bien, el sensacional trabajo del nuevo técnico Miguel Ángel Ávila y de su corta plantilla con 10 victorias consecutivas habían aupado al equipo hasta la segunda plaza con 68 puntos, a dos del Don Benito a falta de la última jornada.
Los blanquinegros no fallaron contra el Gévora (3-0), pero el tanto 'calabazón' al borde del 90' en el feudo del Moralo (1-1) hizo que ambos acabasen con 71 puntos. El ascenso directo a Segunda RFEF por el mejor 'goal-average' particular es para los dombenitenses, mientras que los pacenses tendrán que disputar las eliminatorias. Con los tres puntos que le 'robaron' sus propietarios, el Badajoz habría celebrado el ascenso.
Casadó lo vuelve a hacer: ídolo de masas en Plaça Catalunya con el 'fichaje' de Balde
El FC Barcelona celebró por todo lo alto su segunda Liga consecutiva. El conjunto blaugrana hizo historia, se proclamó campeón ganando al Real Madrid en el clásico y los futbolistas festejaron el título en el Boris Club. Antes de llegar a la discoteca de la zona alta de la capital catalana, sin embargo, dos jugadores hicieron un alto en el camino para empezar a convertir una celebración espontánea en el inicio de una tradición.
Si el año pasado el canterano sorprendió a los aficionados culés que abarrotaron Canaletes, este año las obras en La Rambla impidieron que los seguidores culés accedieran a la fuente, por lo que la Plaça Catalunya fue el lugar que acogió la fiesta barcelonista... y, como no podría ser de otra forma, Marc Casadó no se lo perdió.
"¿Dónde nos vemos, culers?", publicó el de Sant Pere de Vilamajor en sus redes sociales. Minutos después, el canterano apareció en Plaça Catalunya para cantar y celebrar la Liga con los miles de aficionados del Barça que salieron a la calle tras la victoria contra el Madrid.
Lo hizo acompañado de otro miembro de la plantilla, Alejandro Balde. "Con mi gente", escribió el lateral izquierdo en Instagram para acompañar el vídeo que inmortalizó el momento. Sin ninguna duda, el éxito del proyecto de Hansi Flick en el Spotify Camp Nou no se entendería sin la Masia y todo lo que implica que la base de la plantilla culé esté formada por canteranos.
En Plaça Catalunya, aún con la camiseta blaugrana puesta, Casadó y Balde entonaron los cánticos habituales en este tipo de celebraciones del Barça. No necesitó un megáfono el centrocampista para liderar el tradicional 'Un dia de partit' y ser, por segundo año consecutivo, el alma de la fiesta; aunque, por cuestiones de seguridad, los futbolistas no alargaron mucho su presencia en el centro de Barcelona.
También repitieron celebración Pedri, Eric Garcia y Dani Olmo: llegaron en bici al Boris Club. El año pasado, en el que también estuvo en la expedición Iñigo Martínez, usaron el Bicing para ir al hospital a celebrar la Liga con Ferran Torres, que no pudo estar con ellos porque estaba ingresado en el hospital convaleciente de una operación de apendicitis que lo dejó fuera de combate para el derbi decisivo para la conquista del título.
