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La condena final de Rubén Sellés, la vergüenza histórica de Real Z LLC y el Zaragoza muerto en vida

El Real Zaragoza está vivo, pero está muerto. Está muerto en vida. Así es la tristísima y trágica realidad de un club de casi 94 años de vida que está escribiendo la página más bochornosa y vergonzante de su historia. Contra el Burgos dio otro paso más hacia su tumba deportiva. Volvió a perder, volvió a dar una imagen de impotencia e incapacidad absoluta y siguió en su camino imparable, que desgraciadamente eso parece, hacia el descenso a Primera RFEF. La derrota deja al entrenador en una situación insostenible.

Al valenciano también le ha engullido este Real Zaragoza que todo lo devora, todavía más desde la llegada a la propiedad de Real Z LLC, un conglomerado de millonarios que han destrozado una de las señas de identidad de Aragón. Han sido cuatro años terribles, de dinero mal gastado, nula empatía con la identidad del club, lejanía del zaragocismo, pasotismo y de la mayor incompetencia deportiva jamás contada en esta tierra. Esta campaña está siendo la definitiva: el equipo está cerca de caer fuera del fútbol profesional. Aún tiene remedio pero parece irremediable. Sería el mayor fracaso de su historia.

Rubén Sellés se presentó al partido de su juicio final con una alineación llena de futbolistas de la cantera. Le dio la titularidad a Lucas Terrer, que la había merecido en los ratos que había estado sobre el césped mostrando un dinamismo interesante. En el banquillo se quedó Paul Akouokou. Cuestión de competitividad y de anticompetitividad y una señal trágica de lo que le sucede al Real Zaragoza.

En ese costado, el entrenador incrustó a Marcos Cuenca sacrificando a Valery Fernández incluso de la convocatoria. Cuestión competitividad y de anticompetividad y otra señal trágica de lo que le sucede al Real Zaragoza. En la otra banda del ataque, Francho Serrano, el capitán que durante la semana advirtió de dónde se iba el proyecto si no había un inmediato borrón y cuenta nueva, que no lo hubo sino una profundización en la extraordinaria crisis que padece el club. Junto a ellos, Ale Gomes en el centro de la defensa para acompañar a El Yamiq.

De los fichajes de invierno, además del marroquí, titularidad para Larios, Mawuli y Rober González, los que se lo habían ganado. Arriba, el caso más surrealista de la temporada: Dani Gómez, que empezó como indiscutible para Gabi Fernández, pasó al ostracismo cuando llegó Sellés, le estuvieron buscando equipo en enero y terminó quedándose. Otro botón de muestra del sinsentido de la temporada, favorecido eso sí por la concentración de lesiones en todas partes, también en la delantera, como consecuencia de la extrema fragilidad física de la plantilla.

Con varios futbolistas de casa, Sellés quiso meter en el campo compromiso, identidad y sentimiento para añadir el ingrediente emocional a un día tan importante para él y para todos. El Real Zaragoza venía de perder en Andorra después de una primera mitad vergonzosa y desinteresada. Este sábado, el equipo aragonés no saltó al campo desganado pero futbolísticamente sufrió por pura inferioridad. Es un equipo muy malo.

El Burgos olfateó el gol aprovechando su mejor posicionamiento y los agujeros negros locales. El 0-1 empezó a intuirse y pronto se cocinó: en el minuto 29, obra de Appin. Fue anulado. El Real Zaragoza recibió una vida extra, que intentó aprovechar a base de corazón y empuje. En un saque de banda colgado al área y prolongado por El Yamiq, Terrer la tuvo con un cabezazo limpio que le salió demasiado centrado. Fue la más clara. Luego, Aguirregabiria resolvió mal en el área. Como El Yamiq, cuyo testarazo salió mordido. O Kodro, qué daño le ha hecho su ausencia a Sellés, con otro remate que lamió el palo. Luego, Cantero le arrebató el 1-1 a Dani Gómez. La constante de la temporada: desacierto, desacierto y más desacierto.

Los aislados brotes verdes en la segunda parte no germinaron en goles. El tanto de Appin acabó con la credibilidad de Rubén Sellés y dejó herido de muerte al Real Zaragoza y sus gloriosos 94 años de historia.

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