Otro clavo más en el ataúd, este tan doloroso el que puso el gol de Appin para dar la victoria al Burgos, o más que otros para un Real Zaragoza desquiciado y sin ideas en ataque, que se va por el sumidero y de cabeza hacia la Primera RFEF y que es la viva imagen de la impotencia, de la incapacidad para ganar. Quiso, más que otros días, con más actitud, más que en Andorra, sin ir más lejos, pero es su falta de recursos es terrible para consumar una nueva derrota que pone a Sellés, de estadísticas y fútbol sin ninguna defensa, en el desfiladero de una destitución que es de manual.
El Burgos, como casi todos los rivales, fue más equipo que este espectro que es el Zaragoza y al que le quedan 14 jornadas para certificar una defunción que parece inapelable. No tiene capacidad para levantarse y el único giro posible es el despido de un Sellés que es insostenible como patrón de este barco. El que llegue o tome las riendas, si esa es, como parece, la solución que se va a tomar, va a tener una misión casi milagrosa para eludir un destino que parece tan escrito, pero a estas alturas parece claro que Sellés, con 18 puntos en 18 partidos y con el equipo colista, ya no es solución de nada. Si es que el Zaragoza tiene alguna, claro.
La afición, que protestó contra los escondidos dirigentes y propietarios, estuvo con el equipo, que hasta pudo merecer al menos empatar en el tramo final, sobre todo cuando salió Kodro, pero que fue otra vez un horror en la definición y en la eficacia, otra constante de este Zaragoza pobre y derruido, que es un muerto y el gran candidato a bajar en estos momentos. La Primera RFEF ya tiene sus fauces abiertas y el Zaragoza no da ningún síntoma de poder eludirla, con 7 derrotas en casa y 7 partidos ahora sin ganar, con una victoria en 12 citas.
Salió el Real Zaragoza con cuatro novedades tras el oprobio en Andorra, con Terrer como apuesta junto a Mawuli y con Cuenca en la izquierda además de la obligada de Álex Gomes en el eje en un once con un 4-2-3-1 con Rober de enlace con Dani Gómez y Francho en la derecha. El partido era de cuchillos largos ante un rival que jugó sin referencia clara con Appin como falso 9 junto a Curro y con un Burgos que enseguida se adueñó del pleito ante un Zaragoza que era un manojo de nervios, un problema que se añade a su terrorífico déficit de calidad.
Andrada, tras un córner, sacó el primer remate de Sergio y el Zaragoza solo mejoraba pulsaciones con Terrer y con las apariciones con balón de Rober, además de las cabalgadas de Francho. Demasiada poca cosa. El Yamiq evitó el gol tras una salida a destiempo de Andrada ante Aitor Córdoba y Curro tuvo otro remate para que la mejor ocasión fuera de Aitor Córdoba después de que el Zaragoza tirara de forma horrible la línea del fuera de juego con Appin campando a sus anchas. Tuvo otra David González, al que se le marchó la vaselina, mientras que del fútbol del Zaragoza apenas había noticias, muchas menos por el carril zurdo de su atque.
Gol anulado desde el VAR
El cántaro fue tanto a la fuente que Appin, indetectable para la zaga zaragocista, cabeceó un centro de Curro. El VAR avisó a Alejandro Morilla por el fuera de juego de Florian Miguel, ajustado, pero real, y el Zaragoza se salvó en medio de la pitada a la directiva en el 32 con la revisión de la jugada. En este club todo tiene un punto de comedia entre tanto drama y tragedia, que de eso hay de sobra.
El tanto anulado espoleó a un Zaragoza tan malo como en Andorra y en muchos otros días pero algo más intenso. Terrer, tras un saque de banda de Francho peinado por el Yamiq, tuvo todo a favor para marcar pero su cabezazo le salió centrado. Un par de malos controles y decisiones de Francho, incluido un disparo al lateral de la red cuando podía haber centrado, y una dejada de Dani Gómez y de mal disparo de Aguirregabiria reflejaron la falta de claridad de un Zaragoza al que se le nubla la vista cuando llega a la zona donde se deciden los partidos. Rober Gonzlaéz replegó bien ante Appin para evitar el gol del Burgos antes del descanso.
No hizo cambios tras el descanso Sellés y Cantero casi regaló un gol, que entre Francho y Dani Gómez no aprovecharon, antes de que el técnico tirara de Tasende, Barrachina y Cumic y quitara a Rober, de lo poco que daba fútbol. El Zaragoza trataba de dominar más, pero se perdía en su incapacidad, pese a que Mawuli ofrecía su mejor versión. Así, una salida a destiempo de Andrada ante Appin a pase de Morante supuso el gol en el 65 y esta vez no hubo VAR para arreglarlo.
Con la desventaja, con Soberón al campo primero y Kodro después, jugando con tres centrales y tres puntas el Zaragoza empezó a mandar balones aéreos al área. Kodro ganó varios, remató un buen envío de Aguirregabiria y dejó otro a Dani Gómez que Canero le sacó al madrileño ante un Burgos que s el que mejor defiende en esa faceta. El Zaragoza, un quiero y no puedo, terminó por bajar los brazos antes de que el VAR no diera un gol a Fermín y que el Ibercaja estallara con el final del partido tras ver la enésima demostración de este muerto viviente que es este Zaragoza, que se desangra y que es la viva imagen de la incapacidad.