Álvaro Cervera no es amigo de distraerse con asuntos que no estén directamente relacionados con el reto principal de asegurar el regreso del Tenerife a Segunda División. "Si tuviésemos la suerte de ascender antes de tiempo, que estoy convencido de que no será así, no le haré caso a nadie hasta el final; lo que haré será desahogarme de lo vivido", advirtió recordando que "ya habrá tiempo" para planificar la siguiente temporada. Pero hay casos y casos. Y cuando reflexionó sobre el valor que tiene contar en la plantilla con futbolistas como Enric Gallego y Aitor Sanz, dejó entrever que es partidario de que sigan. Es más, opinó que una plantilla que conquista un éxito tan relevante como un salto de categoría, merece repetir en el mismo club. "Aunque eso no es real", matizó.
Con viento a favor
Cervera afirmó que, aparte de ser un buen futbolista, Enric es "un ejemplo de actitud y de bondad", lo mismo que Aitor. Por todo esto, quiso tenerlos cerca el pasado verano, en el punto de partida de la presente temporada. "Los buenos vestuarios facilitan el trabajo y los malos, lo complican, y teniendo a estos dos jugadores, íbamos a avanzar con el viento a favor", contó el entrenador, que amplió la utilidad de los dos capitanes al césped y a los partidos.
Pero queda la duda de saber qué pasará con Sanz y Gallego a partir del 30 de junio. Los dos terminan contrato y tienen el factor añadido de la edad. El centrocampista cumplirá 42 años en septiembre y el delantero 40 ese mismo mes. "Ellos serán los primeros en hablar y nosotros recogeremos ese guante", planteó Álvaro poniendo por delante su prioridad de "ser agradecido con la gente que ha participado". De hecho, reveló que "firmaría un manifiesto" que permitiera que los jugadores que logran un ascenso, sigan en ese mismo club. "El equipo que sube, es el que se queda», apuntó sin pasar por alto que «eso no es real" porque los planes de los dirigentes no siempre van en esa misma línea. "Pero me parece una injusticia que tengan que salir futbolistas de un equipo que asciende para que vengan otros", insistió antes de volver a referirse, específicamente, a Aitor y Enric: "Hay que reconocer el esfuerzo y ellos están haciendo uno muy grande por este club".
"Me dan mucho miedo"
Se supone que los dos tendrán protagonismo en el partido con el Avilés, un encuentro que le despierta cierta desconfianza a Cervera por la aparente debilidad del adversario. "Se ha hablado mucho de las bajas del Avilés y, por experiencia propia, estas cosas me dan mucho miedo, porque los equipos con dificultades son los que suelen dar más problemas: tiendes a pensar que son más fáciles y pasa todo lo contrario", explicó el entrenador con la esperanza de que, sospechas aparte, el Tenerife entre en la "franja buena" de los 60 puntos. "Queremos llegar ahí lo antes posible con jornadas todavía por delante", añadió sin la necesidad de ser más concreto con sus cálculos.
Cervera situó la clave en la "paciencia" que, en teoría, será necesaria para derribar la oposición del Avilés en un partido que podría tener un "resultado corto", como el anterior, ante el Racing de Ferrol, en el que el Tenerife terminó desesperándose y encajando un gol.