El Comité Técnico de Árbitros (CTA) reconoce un fallo en el sistema de fuera de juego semiautomático (SAOT) en la acción que terminó con el penalti anulado al Sporting de Gijón en el empate (0-0) frente al Club Deportivo Leganés en El Molinón. En su comunicado oficial, el CTA explicó que, “con respecto a la jugada del penalti anulado en campo por fuera de juego previo del Sporting de Gijón”, el equipo VAR inició el análisis con el sistema SAOT, pero “en el transcurso de dicho análisis se detectó un fallo en la modelización de los esqueletos de jugadores, informado por el operador SAOT”. Ese error técnico obligó a modificar el procedimiento habitual. “Siguiendo el protocolo establecido, el equipo VAR procedió a trazar líneas de fuera de juego manuales”, añadió el organismo arbitral, que subrayó que, a través de ese trazado manual, “confirmaron la posición de fuera de juego del delantero del Sporting de Gijón”. Es decir, el CTA reconoce el fallo del sistema automático, pero no rectifica la decisión final adoptada tras el análisis manual. El VAR tardó más de siete minutos de juego en corregir la decisión del colegiado y anular el penalti.
El propio comunicado admite que “el proceso de peritación de la jugada se extendió más de lo normal en el tiempo”, motivo por el que no fue posible “lanzar la recreación habitual a producción televisiva”. La revisión superó los siete minutos y generó una notable incertidumbre tanto en el césped como en la grada de El Molinón. La acción fue determinante. Daniel Palencia señaló en directo penalti de Lalo sobre Dubasin, en una acción clara dentro del área visitante. Sin embargo, desde la sala VOR en Las Rozas se revisó una posible posición antirreglamentaria previa del atacante rojiblanco. Tras el fallo del sistema automático y el posterior trazado manual de líneas, la decisión fue anular la pena máxima por fuera de juego anterior.
Malestar con la empresa provedora de la tecnología
El CTA, además, fue más allá en su comunicado al admitir que es “consciente de la recurrencia de errores derivados últimamente del sistema SAOT, ajeno totalmente a la RFEF, y el impacto que esto genera en el nivel de prestación de servicio al fútbol”. En ese sentido, anunció que procederá “de nuevo a la solicitud de explicaciones al proveedor tecnológico” y que valorará “las consecuencias jurídicas que pudieran existir”. Tal y como ha avanzado el diario AS, el malestar en la cúpula arbitral es creciente por los fallos reiterados del sistema de fuera de juego semiautomático. Esta semana ya dio problemas en el Zaragoza-Burgos y en el Sporting-Leganés, después de que también hubiera incidencias en la ida de semifinales de la Copa del Rey entre el Atlético y el Barcelona. Según esa información, el CTA pedirá explicaciones a Hawk-Eye, empresa proveedora de la tecnología, y estudia posibles medidas legales. En cualquier caso, y esto es importante, el organismo arbitral no sostiene que no existiera fuera de juego en la acción de El Molinón. Lo que reconoce es el fallo del sistema automático, que obligó a rehacer el análisis manualmente y alargó una revisión que desató la indignación del banquillo rojiblanco.
Borja Jiménez, muy molesto
La intervención de la tecnología ha causado un enorme malestar en el cuerpo técnico del Sporting de Gijón. “No nos han explicado nada porque nada de lo que ha ocurrido tiene sentido”, afirmó el técnico del Sporting de Gijón. “Estábamos viendo las imágenes y es una acción que ocurre dos o tres pases antes de un penalti muy claro”. “Nadie sabe si es penalti o no, el árbitro lo indica y no sé quién le habrá llamado de segundas para que decidiera no pitarlo”, señaló, visiblemente molesto por el desarrollo de la revisión. “El videoarbitraje no vino para estas cosas, y menos si falla. Hemos estado ocho minutos parados. Pensé que se volvía a suspender el partido, no tiene ningún sentido”, afirmó.