Afrontan otro parón. ¿Cómo les afecta?
A veces va bien, a veces va mal. Es cierto que ahora llevamos unos partidos y, después del último partido piensas «ojalá jugar ya el siguiente». Yo creo que nos lo tomamos con calma. Ahora que estamos entrenando estos días entrenando bien, sabemos que vamos a descansar el fin de semana un par de días. Es importante desconectar un poco porque, justo después del parón, nos viene una semana muy difícil. Tenemos que tomárnoslo para desconectar, entrenar bien, cargar pilas y afrontar lo que queda hasta el final.
Estas pausas en la liga llegan muchas veces con el Leyma en un momento muy bueno, sobre todo, después de esa victoria contra el Estudiantes.
Al final, ya sabíamos que iba a haber en este parón, así que intentamos darlo todo hasta el último momento. Ahora toca parar un poco, bajar las cargas, entrenar bien, descansar y para volver otra vez.
20 victorias en liga y ganan de esa forma a un rival directo por el ascenso. Ya no hay calificativos para lo que está consiguiendo este Leyma. ¿Cómo se gestiona esta inercia en el vestuario?
Aunque suene como un tópico, vamos partido a partido, sin mirar la clasificación, sin mirar los partidos. Simplemente, nos centramos en nuestro trabajo, qué tenemos que hacer y sin mirar lo que hemos hecho o lo que no. ¿El siguiente partido contra Alicante? Pues ante Alicante tenemos que intentar salir a tope, a ganar aquí en casa, que la gente se lo pase bien, que disfrute y después ya iremos a por el próximo, que es Ourense. No pensamos ni lo que llevamos ni lo que tenemos que hacer, vamos día a día.
¿Hay un trabajo mental detrás para no dejarse ir o caer en la complacencia al ganar tantos partidos?
Creo que es la ambición que tiene el equipo. Los jugadores conocemos la liga, sabemos lo difícil que es y que si no respetas al rival, se te complica el partido y lo terminas perdiendo. Por eso creo que es muy importante el hecho de que conocemos la competición. Sabemos que los rivales pueden venir con mejor o peor forma, jugando mejor o peor, pero si un día no sales al cien por cien, cuesta más. Todos los partidos son fundamentales, tenemos que hacer un buen trabajo para poder ganar y seguir la dinámica que tenemos.
En esa constancia está también un factor de confianza. No les salieron las cosas en el triple ante Oviedo o Zamora, pero ante el Estudiantes, con usted al frente, se desquitaron.
Como dije antes, se trata de ambición. Un día tendremos más cierto el triple y otro no, Pero tenemos que luchar hasta el final para intentar ganar el partido. Nos lo debemos a nosotros mismos por el trabajo que hacemos toda la semana, se lo debemos a la afición. Después, si el rival es mejor o ha hecho las cosas mejor, lo felicitaremos y a seguir, pero que no sea por nuestra parte. Aunque sea metiendo 35 puntos, tenemos que ganar de la forma que sea y por eso es muy importante la mentalidad del equipo. Cuando las cosas no van bien, estamos más unidos que nunca e intentamos defender mejor. Si podemos, reboteamos mejor o buscamos soluciones para intentar sacar el partido.
Esta es su primera etapa fuera de Manresa. Después de más de media temporada, ¿cómo se siente a nivel personal en A Coruña?
Me siento muy bien. Desde el primer día me sentí muy cómodo con el equipo. Aunque éramos todos jugadores nuevos, y sí es cierto que había unos cuantos que habían jugado juntos, era un equipo totalmente nuevo. Estoy muy contento de haber venido aquí, a este club y a esta ciudad. A Carles ya lo conocía un poco y me encuentro muy bien desde el primer día.
Ha pasado de estar a las órdenes de Diego Ocampo a ser el capitán de Carles Marco. ¿En qué se diferencian?
Diego tenía como las normas más marcadas en cómo tenía que salir todo o cómo teníamos que hacer todas las defensas. Carles deja un poco más al jugador elegir como se siente más cómodo. A lo mejor, si ves que en un bloqueo puedes ir por debajo, si tú te encuentras mejor, ve por debajo. En cambio, con Diego era si tenemos que perseguir, pues siempre se persigue. A lo mejor Carles, como ha sido jugador, entiendo que deja más que el jugador se sienta cómodo. Con Diego las normas que teníamos, se seguían a rajatabla.
Siendo el capitán, ¿nota ese vínculo más estrecho con el entrenador?
No, todos vamos a una. En un equipo, siempre tiene que haber un capitán para hablar según qué temas con el club o con el entrenador, pero todo el equipo está focalizado ayudar a los demás para que todo el mundo se sienta cómodo. Si tienes que ir a hablar con Carles o quien sea, lo haces sin ningún tipo de problema. Evidentemente, Dídac [Cuevas] y yo, en según qué temas, intentamos dar un paso adelante, pero todo el mundo intenta aportar su granito de arena.
¿Cómo ve la rotación que tienen en el tres Jacobo Díaz y usted?
Muy bien. Ya sabemos que, como equipo, podemos jugar todos. Las rotaciones son lo mejor para que el equipo pueda seguir con este ritmo y este nivel de esfuerzos. Si no te gusta, no estás en el equipo correcto y tienes que cambiar. Es lo que sabíamos desde el inicio y, de momento, nos está funcionando.
Ya vivió un ascenso a la Liga ACB con Manresa y sabe lo difícil que es. ¿Cómo ve la trayectoria de este Leyma respecto a aquella experiencia?
La diferencia es que, por lo que llevamos de temporada, aquí estamos siendo más sólidos. En aquel año en Manresa hubo muchos altibajos, fuimos un poco irregulares. Para ascender necesitas un poco de suerte y hacer las cosas muy bien en todos los partidos, así que todavía falta muchísimo. Ojalá se dé, pero tenemos la clave, que es ir partido a partido. Si ahora te despistas y pierdes un partido que tú te piensas que tienes que ganar, todo cambia. Lo único que sirve es ir día a día, disfrutar de la temporada que estamos haciendo que, pase lo que pase, creo que está siendo muy bonita. Estamos en febrero, pueden pasar tantas cosas que no se puede controlar. Si no vamos paso a paso podemos hacernos mucho daño.
El Nou Congost y el Coliseum se parecen muy poco, pero ha tenido ya tiempo de recibir el calor de la marea naranja. ¿Qué le transmite la afición?
Sí que es distinto. El Congost es un pabellón muy pequeño, en el que la gente está encima. Es muy caliente y es muy fácil estar ahí para animar. Aquí todo es más grande y hay más espacio, pero en los partidos en los que hemos tenido complicaciones en casa, cuando las cosas no salían, como contra el Zamora, el público se enciende y se nota que nos apoya. Esto es clave. Al final, del partido, cuando ves que el equipo necesita algo más, que la gente reaccione y te empuje es muy importante. Cada vez hay más gente y queremos que vengan más a disfrutar y a ayudarnos a ganar.
Dídac Cuevas comentó que él prefiere ver partidos de Liga ACB que la NBA. ¿Coincide?
Nunca he seguido la NBA, la verdad. Me parece un baloncesto un poco irreal, al menos si estás aquí en Europa. Si eres americano, pues evidentemente entiendo que te guste y comparto que haya gente que le pueda gustar porque venden muy bien el producto y los highlights. Yo disfruto más viendo la Copa del Rey, que es la copa que juegan ahí en la NBA, incluso disfruto más viendo un partido de ACB, de Primera FEB o Euroliga. A veces veo algunos partidos, los playoffs o las finales, pero no es un baloncesto que me vuelva loco.
¿Un deseo personal para lo que queda de temporada?
Seguir como estábamos trabajando hasta ahora. Que todo el mundo se lleve bien con todo el mundo y que el equipo siga unido. Si seguimos así, estaremos más cerca de poder ir a conseguir el ascenso, que es una cosa muy difícil. Estamos en la buena dirección y ya se verá en mayo dónde nos merecemos estar y si hemos tenido un poco de suerte.