sports

Messi no responderá a Laporta (por ahora)

Hay momentos en la vida en los que lo fácil es hablar. Más aún: lo fácil es responder. Defenderse. Salir al cruce. Cuando uno está enfadado, cuando escucha cosas que siente injustas, tergiversadas o directamente falsas, el impulso natural es levantar la voz y cortar de raíz lo que considera una mentira. Es humano. Es comprensible. Y muchas veces, es tentador.

Porque cuando alguien habla de ti —y más aún cuando lo hace públicamente— el silencio puede parecer debilidad. Aceptación. Puede parecer que no tienes argumentos. Y sin embargo, no siempre es así. A veces el silencio no es cobardía. Es respeto. Es prudencia. Es inteligencia emocional.

Hay situaciones que trascienden lo personal. Hay contextos que exigen altura. Hay momentos en los que responder no solo implica defender tu nombre, sino también interferir en procesos, afectar a terceros o alterar escenarios que van más allá de uno mismo. Y entonces, en lugar de reaccionar en caliente, uno se muerde la lengua. No porque no tenga nada que decir. No porque lo que se esté diciendo sea cierto. Sino porque entiende que no todo se resuelve en el instante. Eso es, precisamente, lo que está ocurriendo ahora.

El papel de Messi

En medio de un proceso electoral para la presidencia del FC Barcelona, se están escuchando declaraciones y versiones sobre el pasado, sobre decisiones, sobre salidas, sobre responsabilidades. Entre ellas, comentarios y afirmaciones que afectan directamente a Leo Messi.

Desde fuera, podría parecer lógico que respondiera. Que aclarara. Que saliera públicamente a desmontar lo que considera inexacto o injusto. Pero hacerlo ahora tendría consecuencias que van más allá de lo personal. Interferir, aunque no sea la intención, en unas elecciones del club que marcó su vida no es algo que esté dispuesto a hacer.

Image ID:
127332098
Leo Messi, celebrando un gol con De Paul
@InterMiami
/clip/645f1618-8005-48ca-928a-16afbf566c61_source-aspect-ratio_default_0_x562y468.jpg
1920
2400

Leo Messi, tal y como explicó SPORT, sabe perfectamente el momento que atraviesa el Barcelona. Sabe lo que significa una elección presidencial. Sabe el peso que tiene su palabra. Y precisamente por eso, elige no usarla ahora. No es silencio por falta de argumentos. Es silencio por responsabilidad. Habrá tiempo para hablar. Habrá tiempo para explicar. Habrá tiempo para contar cómo fueron realmente las cosas, qué ocurrió en su salida, cuál fue la verdad de su relación con Joan Laporta y qué hay de cierto —o de falso— en todo lo que se está diciendo. Pero ese momento no es hoy. A veces, en la vida, lo más difícil no es responder. Lo más difícil es esperar. Y esperar, cuando uno sabe que tiene razón, exige mucha más fortaleza que cualquier declaración impulsiva.

Cuando pase el proceso electoral, cuando el contexto deje de estar contaminado por intereses y votos, entonces será el momento de decidir si hablar. Y si se habla, será para contar la realidad, no para alimentar el ruido. Porque la verdad, cuando es sólida, no necesita gritar. Solo necesita el momento adecuado.

Read full story at www.sport.es →