Michael Carrick le ha cambiado la cara al Manchester United. La vuelta al 4-2-3-1 y el hecho de volver a darle protagonismo a Kobbie Mainoo en la sala de máquinas le ha sentado de fábula al cuadro 'red devil', que encadena seis partidos sin perder (cinco triunfos) y aspira claramente a terminar la temporada en puestos de Champions League, algo imposible cuando Rúben Amorim estaba al mando.
Las sensaciones no suelen mentir en el fútbol. Desde que Carrick puso un pie en Old Trafford, algo cambió en el ambiente. Los triunfos empezaron a llegar y los datos reflejaron de inmediato esa mejora de dinámica. El 4 de octubre, las posibilidades del equipo de terminar entre los cinco primeros eran las más bajas de la temporada, según Opta, con un 5,8%. Hoy, la cifra se sitúa en un aplastante 72%.
El último partido del Manchester United en Champions League fue contra el Bayern Múnich en Old Trafford en diciembre de 2023. De conseguir clasificarse esta temporada, volverán a la máxima competición continental tras casi tres años completos de espera. Demasiado tiempo para uno de los 'gigantes' del fútbol inglés. Sin embargo, el regreso a la élite del fútbol europeo es importante por mucho más que únicamente el prestigio de la entidad; es prácticamente una necesidad.
Sangría por no jugar Champions
Según su último acuerdo con Adidas, el club deja de ingresar 10 millones de libras (11,4 millones de euros) cada temporada por no participar en Champions League. No es poca cosa, considerando la situación del club. No es ningún secreto que en los últimos años el club inglés ha realizado una política de recorte de gastos, incluidos los salarios de los jugadores, para balancear sus cuentas.
Este miércoles, el club presentó un beneficio operativo de 41,3 millones de euros en los primeros seis meses de la temporada, una clara mejora respecto al mismo periodo de la temporada anterior, donde registró pérdidas de 4,45 millones de euros, pero queda mucho trabajo por hacer. La realidad es que la deuda total del club asciende a 1.482,7 millones de euros, y un pellizco importante tiene que ver con fichajes que aún no se han pagado del todo. En otras palabras, el United le debe dinero a media Europa.
Quedan casi 500 millones de euros
Según publicó el prestigioso medio británico 'The Times', el United actualmente debe 481,33 millones de euros a distintos clubes correspondientes a varios traspasos, y 272 millones de euros deberá pagarlos en los próximos 12 meses si no quiere tener penalizaciones. Por lo tanto, clasificarse a la próxima Champions League es vital, generando, en el peor de los casos, unos 115 millones de euros.
El informe financiero de la UEFA señaló que el gasto neto del United en fichajes ha sido el más alto del mundo en los últimos cinco años: 794 millones desde principios de 2021 hasta finales de 2025. Como la mayoría de clubes, el club inglés suele fraccionar el pago de sus fichajes. Por ejemplo, el pago de Zirkzee, que llegó al club en 2024 procedente del Bologna, se hizo en tres partes. Eso está ahogando al club.
¿Y el despido de Amorim?
La salida del luso también le costará dinero al United, y no precisamente poco. Este jueves se reveló que el club podría acabar pagando casi 16 millones de libras (18,25 millones de euros) en compensaciones a Rúben Amorim y a su cuerpo técnico tras su destitución el mes pasado. Esa es la cantidad máxima que el United podría tener que pagar a Amorim y depende de ciertos factores, como si consigue un nuevo empleo dentro de un plazo determinado, lo que podría reducir el desembolso.
Las cuentas también muestran que el United abonó al Sporting de Lisboa algo más de 7 millones de euros en concepto de compensación por fichar a Amorim. Contando que echar a Erik ten Hag y su cuerpo técnico les supuso un coste de 16,5 millones de euros, el hecho de destituir a sus entrenadores les puede haber costado más de 30 millones de euros.